La Esperanza en Tiempos de COVID-19
La aplastante realidad de la pandemia del coronavirus, con sus estrepitosas consecuencias económicas, ha llevado a muchos negocios a cerrar o, en el mejor de los casos, a replantearse su estructura. Los gobiernos de algunos países de Latinoamérica han empezado a anunciar medidas de auxilio para las pequeñas y medianas empresas (pymes) en medio de cuarentenas y de una paralización de la actividad. El COVID-19 está afectando ahora a todas las partes del mundo, interrumpiendo la vida de las personas y creando miedo, ansiedad, dolor y dificultades. ¿Dónde podemos encontrar la fuerza y la esperanza en estos tiempos difíciles? ¿Cómo podría ser la fe en una época de COVID-19? ¿Cómo podría Dios llamarnos a responder a los impactos de la pandemia?
¿Esperanza? En un contexto de inseguridad creciente, con cifras
de fallecidos y hospitalizados insoportable, la producción y el consumo en
descenso y su impacto en el número de desempleados, la falta de ingresos en las
familias, los centros y comedores escolares cerrados, que privan a niños y
niñas de familias sin recursos, de una comida diaria, empresas en quiebra,
pobreza creciente, etc.
La
crisis del coronavirus ha levantado el velo sobre los desajustes internos de
los servicios sanitarios, la educación, la riqueza, la justicia, el medio
ambiente, la ciencia, las creencias, la política y ha vuelto a recordarnos la
fragilidad de la vida humana. La esperanza es lo último que se pierde, y se
puede salvar cualquier cosa cuando se tiene fe y se crean estrategias de sobrevivencia
económica y de salud.

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